
Me llamo Petra Lozano Forcen, tengo 50 años y soy aragonesa. Soy una madre herida en los más hondo de mi corazón por la pérdida de mi hijo Narciso, asesinado por los fascistas por desear un mundo mejor para todos. Cada día iba a preguntar por él allí donde lo tenían cautivo, hasta que una mañana me dijeron que me iban a llevar con él. No sé si me llevaron al mismo sitio donde le robaron la vida, pero en ese lugar me mataron un 13 de agosto de 1936. Mi cuerpo está en la fosa común del cementerio de Ricla, en Calatayud, pero no descansa allí, ni lo hará en ningún otro sitio, hasta que haya justicia para mi hijo y para todos los que compartieron nuestra siniestra suerte. Ya ha pasado demasiado tiempo de espera insoportable y no dejamos de preguntarnos por qué y hasta cuándo.
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